“Arte”: palabra con un significado cambiante October 25, 2007
Posted by barbaraazucena in Uncategorized.Tags: globalizacion en el arte, papel de un historiador, utilidad del arte, valor del arte
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Ponerle el calificativo de “arte” a unos determinados objetos implica mirarlos con respecto a un valor que, en sí mismos o con anterioridad, pudieron haber no tenido en absoluto. Pero ese valor no depende de los materiales empleados, ni del precio con el que pudieran ser negociados en el mercado. En cambio, son muy importantes, cuando existen, los ideales estéticos que cada época utiliza para posicionar unas formas artísticas y darles su valor como “obras de arte”. Eso implica que el valor artístico es, como el gusto: cambiante. Aquí es donde entra el papel clave del cualquier historiador del arte que debe preocuparse, precisamente, de descubrir los mecanismos que influyen todo ese proceso a lo largo del tiempo.
La valoración de los objetos en virtud de su belleza se inició en la Grecia antigua, pero fue a partir del Renacimiento cuando el ejercicio de la actividad artística, como arquitecto, escultor o pintor, y su protección, empezó a representar un papel primordial en la historia.
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Pero más allá de su valoración específica, aquellas piezas que hoy consideramos como manifestaciones artísticas, recibidas de las civilizaciones que nos han precedido, cumplieron funciones concretas en la vida personal y social de los individuos a lo largo de la historia.
En la Prehistoria, por ejemplo, el arte estaba asociada una actividad ritual. En el mundo antiguo y medieval, la religión, con la política, son un factor clave al hecho artístico. Esta vinculación del arte con el poder supone un determinado modo de implicación de la sociedad en el proceso creativo: nace así la consideración del arte como un lenguaje que expresa contenidos.Aunque la importancia de la dimensión religiosa y política que justifica la existencia de obras artísticas no solo no se pierde, sino que se acrecienta, durante la Edad Moderna, estas cobran poco a poco un valor autónomo. Esta autonomía que se pierde en el siglo XX, por una parte, favorece que muchas formas de creación se conviertan en instrumentos de reflexión sobre cualquier aspecto del ser humano, como una forma de escapar a la uniformidad intelectual y estética de un mundo globalizado.
Es misión de cualquier experto en arte, como antes mencionamos, recuperar las diversas perspectivas que han de adoptarse para entender las piezas en el transcurso de su existencia. Por eso, la presencia inevitable de las obras de arte en el mundo que nos rodea es algo tan importante como las funciones históricas que, más o menos trasformadas, han mantenido hasta nuestros días.
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